28 de
Agosto de 2010
Bolivia
La extrema pobreza y los niños
Fuente:
La JornadaNet.com
Por Guido Pizarroso Durán

La Convención sobre los Derechos del Niño, y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), hicieron conocer las últimas estadísticas de Bolivia, que muestran una radiografía de la pobreza que afecta especialmente a los niños. Conmemorando 20 años de vigencia de la Convención, los representantes de estos organismos internacionales elaboraron el informe estadístico y los estudios que revelan que Bolivia tiene a un elevado porcentaje de su población infantil en extrema pobreza, abandono y sometida a las diversas formas de violencia.
Según el informe, dos millones de niños viven en situación de extrema pobreza, hay 800 mil niños que trabajan en diferentes faenas, muchas de ellas de alto riesgo, (se trata de niños y adolescentes que tienen entre 5 y 14 años). Además, señala que seis de cada diez menores viven con necesidades básicas insatisfechas, 6 mil niños tienen como hogar las calles y unos 2 mil viven en recintos penitenciarios acompañando a alguno de sus progenitores, mientras más de 32 mil niños son cobijados en hogares para menores abandonados. Si estos datos son preocupantes, lo son más aun los que se rescataron del área rural, ya que reflejan el alto grado de miseria en el que vive el país, pese a todos los esfuerzos del Estado realizados en las últimas dos décadas.
Efectivamente, el informe dice que nueve de cada diez niños del campo viven por debajo de la línea de la pobreza. Asimismo, según las proyección sobre el crecimiento de la población, se estima que los niños y adolescentes de Bolivia son cerca de 4,5 millones, un 47% de los casi 10 millones de habitantes del país, según el estudio concluido a fines del 2009, pero presentado esta semana.
El representante de UNICEF en Bolivia, Ludwig Guendel, manifestó que los niños deben tener un lugar privilegiado en Bolivia, puesto que un poco más de la mitad de la población son niños, de los cuales, 1.728.751 son infantes. "En la actualidad en 8 de cada 10 hogares se ejerce violencia contra niños, niñas y adolescentes y existe un 55 por ciento de probabilidad que este grupo sufra violencia en los hogares. "Estos datos tienen que ayudarnos a reflexionar acerca de los desafíos pendientes, y para Bolivia implica asumir el reconocimiento y la responsabilidad sobre las áreas pendientes", expresó Guendel.
Para el funcionario dependiente de la ONU, pese a la preocupante situación que refleja el informe, en el país se han dado importantes avances en materia de promoción de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. La Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia Yoriko Yasukawa, también opinó que el alcance de las políticas sociales como los bonos "Juancito Pinto" para escolares y "Juana Azurduy" para madres gestantes, coadyuvaron para contrarrestar la mortalidad infantil y la deserción escolar, pese a ello aún no es suficiente, porque persisten los problemas en educación y salud.
El apoyo internacional y el mayor interés de los gobiernos sobre los problemas de la niñez, tienen su origen en la Convención sobre los Derechos del Niño, que se suscribió hace 21 años. La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es un tratado de las Naciones Unidas y la primera ley internacional sobre los derechos del niño y la niña "jurídicamente vinculante". Esto quiere decir que su cumplimiento es obligatorio para los Estados que la han ratificado. Reúne derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, reflejándolas diferentes situaciones en las que se pueden encontrar los niños, niñas y jóvenes de todo el mundo. La Convención tiene 54 artículos que reconocen que todos los menores de 18 años tienen derecho al pleno desarrollo físico, mental y social y a expresar libremente sus opiniones. Pero además, la Convención es también un modelo para la salud, la supervivencia y el progreso de toda la sociedad.
La Convención sobre los Derechos del Niño, logró impulsar "una revolución silenciosa que logró cambiar la vida a millones de niños", pero todavía hay mucho por hacer, especialmente en países como Bolivia, donde 9 de cada 10 niños del campo viven por debajo de la línea de la pobreza.
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