Boletín semanal del Centro de Recursos de la red IBFAN de América Latina y el Caribe
1979 - 2004 ---- 25 años en defensa de la Lactancia Materna ----
Año 4 - N° 163
del
26 de Julio al 02 de Agosto
de 2006
Realizado por el Area de Comunicaciones de Lacmat para Ibfan-Alc

 

Datos Importantes
Cómo Cubrir los Requerimientos de Hierro de Lactantes y Niños Pequeños

(Traducción de Facts for Feeding: Meeting the Iron Requirements of Infants and Young Children,
elaborado por Linkages-Academy for Educational Development)

La carencia de hierro incapacita a muchos niños y niñas durante los primeros años de vida, y trae aparejada consecuencias devastadoras para su supervivencia, su salud, su futuro y su bienestar. El presente número de Datos Importantes debate las causas y las consecuencias de la carencia de hierro en lactantes y niños y niñas pequeñas (menores de 2 años) al tiempo que recomienda acciones para prevenirla y tratarla.
El hierro se halla en cada célula del organismo. Es fundamental para una buena salud y para el bienestar físico y mental. Su carencia en lactantes y en niños pequeños es uno de los principales problemas nutricionales que hoy enfrentamos, y afecta a aproximadamente al 40-60 por ciento de niños y niñas en países pobres.

Consecuencias de la Carencia de Hierro
Si bien las consecuencias de la carencia de hierro revisten gravedad, los efectos más comunes permanecen ocultos y sin ser detectados.
La carencia de hierro:
• Afecta tanto a madres como a recién nacidos. Las mujeres son quienes se encuentran en un mayor riesgo de carencia de hierro que los hombres debido a la pérdida mensual de sangre rica en hierro durante la menstruación y a la transferencia de grandes cantidades de este elemento al feto en desarrollo durante el embarazo. La carencia materna de hierro reduce la cantidad de hierro que transfiere al feto y por tal razón muchos recién nacidos inician su vida sin las reservas adecuadas.

La carencia de hierro aumenta el riesgo vinculado a la hemorragia durante el parto, la principal causa de muerte materna. Aumenta además el riesgo de bajo peso al nacer, prematurez, muerte fetal o neonatal.

• Reduce los niveles de energía. El hierro es necesario para fabricar hemoglobina, la substancia que se halla en la sangre y que transporta oxígeno. Cada célula del organismo requiere oxígeno para utilizar la energía proveniente de los alimentos. La anemia ferropénica aparece cuando la carencia de hierro impide que el organismo fabrique la suficiente cantidad de hemoglobina . La anemia impide que la sangre pueda transportar el oxígeno suficiente proveniente de los pulmones a los músculos, el cerebro y otros tejidos. Esto a su vez causa cansancio, fatiga y una menor capacidad física para trabajar.

Se estima que la carencia de hierro es responsable de aproximadamente la mitad de los casos de anemia en todo el mundo. Hacerle frente a las otras causas es igualmente importante.
La malaria ocasiona anemia destruyendo los glóbulos rojos. La falta de vitamina A, vitamina B12 y proteína también contribuye a la aparición de anemia.

• Obstaculiza el desarrollo físico y mental infantil. La anemia por carencia de hierro torna más lento el desarrollo intelectual y motor, disminuyendo la capacidad de niños y niñas para pensar y aprender. Estos efectos podrían ser permanentes. El hierro adecuado es fundamental para un óptimo desarrollo del cerebro y del sistema nervioso.

Causas de la Carencia de Hierro
La carencia de hierro se debe a una serie de factores alimentarios y de otra índole. La principal causa a nivel mundial es un régimen alimentario pobre en hierro o rico en inhibidores que impiden la absorción del hierro. Asimismo, existen diferentes tipos de hierro alimentario. La biodisponibilidad de ciertos tipos de hierro, en especial los que se originan de fuentes animales, es mayor (se absorben con mayor facilidad) que en otras. Las infecciones también pueden contribuir a la carencia de hierro. Por ejemplo, la diarrea puede reducir la absorción de hierro, en tanto que los anquilostomas y otros parásitos intestinales pueden ocasionar la pérdida de sangre, rica en hierro.

Existen soluciones comprobadas para abordar las causas de la carencia de hierro; dichas soluciones se encuentran fácilmente disponibles, son factibles, eficaces y asequibles.

Prácticas Recomendadas
Para evitar la carencia de hierro se necesitan acciones en todas las etapas de la vida. Los trabajadores de la salud deberían aprovechar todo contacto de rutina (consulta prenatal, parto y posparto inmediato, planificación familiar, inmunización, monitoreo del crecimiento, consultas por enfermedad del niños o la niña y “días de movilización en pos de la salud”) a fin de promover acciones que mejoren el estado férrico de las mujeres embarazadas, lactantes y niños y niñas pequeñas.

Antes del nacimiento y durante el mismo

Mejorar el consumo materno de hierro y proteger sus reservas de este micronutriente
El mejor modo de garantizar que tanto la madres como sus bebés cuenten con la cantidad de hierro suficiente es asegurándose de que las reservas maternas del mismo durante el embarazo sean adecuadas. Los recién nacidos dependen por completo de la transferencia de hierro de sus madres durante el embarazo. Se recomienda que todas las mujeres embarazadas tengan un régimen alimentario rico en hierro y complementen con cápsulas (ver tabla en página 4). En el caso de las madres, la desparasitación intestinal puede iniciarse en el segundo trimestre; además, en ciertos entornos se recomienda un tratamiento intermitente y preventivo de la malaria. No obstante ello, las reservas adecuadas de hierro se logran de mejor manera cuando las mujeres inician el embarazo con la suficiente cantidad del mismo. Todas las adolescentes y las mujeres en edad fértil deberían consumir alimentos variados y ricos en hierro; a su vez, deberían complementar con hierro en forma preventiva y protegerse de los parásitos.

Reducir los riesgos de prematurez y el bajo peso al nacer
Gran parte del hierro con el que el lactante nace le es transferido al feto durante las últimas semanas del embarazo. Un bebé que nace antes de lo previsto (prematuro) tendrá en consecuencia menores reservas férricas. Los bebés de bajo peso al nacer (menos de 2.5 kg) por parto prematuro o retardo de crecimiento fetal también se encuentran en un mayor riesgo de carencia de hierro. Los factores que contribuyen a un bajo peso al nacer son la malnutrición materna (incluyendo la carencia de hierro), el bajo aumento de peso durante el embarazo, los embarazos en adolescentes, la malaria materna, una excesiva carga laboral y el tabaquismo. Además de reducir el riesgo de carencia de hierro durante los primeros meses de vida, las acciones destinadas a abordar estas causas de bajo peso al nacer mejorarán la salud general de la madre y del lactante.

Demorar la ligadura o “clamping” del cordón umbilical
Ligar o clampear el cordón umbilical inmediatamente después del nacimiento (dentro de los primeros 30 segundos) reduce la transferencia de sangre de la placenta, ocasionando un menor volumen de sangre e incrementando el riesgo de anemia. Teniendo en cuenta los posibles beneficios de una mayor transferencia de sangre y de hierro al recién nacido, en especial cuando el riesgo de carencia de este elemento es elevado, algunos expertos recomiendan demorar la ligadura o clampeado del cordón entre 30 y 120 segundos de ocurrido el nacimiento.

Primeros Seis Meses

Amamantar exclusivamente durante los primeros seis meses
Se recomienda amamantar en forma exclusiva (sin agregar ningún otro líquido o alimento, ni siquiera agua) durante los primeros seis meses de vida dado que la lactancia protege contra infecciones, reduce la exposición a patógenos y garantiza una óptima alimentación. Los requerimientos de hierro de los lactantes para los primeros seis meses de vida se logran gracias al hierro de la leche materna y a las reservas de este nutriente recibidas de la madre durante el embarazo. La lactancia materna también contribuye a la nutrición de hierro de diversas maneras.

• Para la madre, los efectos hormonales de la lactancia materna exclusiva la ayudan a proteger sus reservas de hierro demorando las pérdidas del mismo ocasionada por la menstruación y por un nuevo embarazo.
• La leche de origen animal que consume un lactante menor de seis meses en reemplazo de (o además de) la leche materna puede causarle pequeñas lesiones intestinales, generando pérdida de sangre y de hierro.
• Los altos niveles de vitamina A y otros nutrientes en la leche materna son importantes para el transporte y el metabolismo de hierro en el lactante.
• La lactancia materna exclusiva fortalece la inmunidad y protege al lactante de la exposición a infecciones intestinales que posiblemente reduzcan la absorción de hierro y generen una carencia férrica.

Proporcionar suplementos de hierro a los lactantes vulnerables a partir de los dos meses de vida
Las bajas reservas de hierro en los lactantes prematuros y de bajo peso al nacer pueden acabarse rápidamente. El rápido crecimiento posnatal de estos lactantes requiere grandes cantidades de hierro. En estos casos, la leche materna por sí sola no proporciona el hierro suficiente. A fin de evitar una carencia férrica bajo tales circunstancias, es preciso que los lactantes de bajo peso al nacer reciban un jarabe de hierro a partir de los dos meses (ver tabla en página 5). No se recomienda añadir ningún alimento al régimen alimentario del lactante antes de los seis meses.

Segundos Seis Meses

Proporcionar alimentos ricos en hierro a partir de los seis meses
Incluso en el caso de los lactantes saludables cuyas reservas de hierro al momento del nacimiento son normales, las reservas de hierro y el hierro proveniente de la leche materna son sólo adecuados para cubrir los requerimientos durante los primeros seis meses de vida. A partir de ese momento necesitan hierro adicional, aproximadamente 0.8 mg de hierro diario absorbido. Para suministrar esta cantidad de hierro absorbido y para cubrir las variaciones de los requerimientos, la Academia
Nacional de Ciencias estima una dieta diaria recomendada de (RDA) 11 mg/día para los lactantes de 6–12 meses. En la tabla que aparece en la página 5 aparecen diversas maneras de mejorar el estado férrico a través del régimen alimentario.

Continuar amamantando a los lactantes mayores (6–12 meses)
A pesar de los relativamente bajos niveles de hierro, la leche materna representa una fuente rica en vitamina A, necesaria para un sistema inmunológico saludable y para el transporte y el metabolismo de hierro. La vitamina A, al igual que otros factores en la leche materna, ayuda a reducir las enfermedades infecciosas y pérdidas de hierro asociadas. Asimismo, la leche materna es una buena fuente de vitamina C, que favorece la absorción y la biodisponibilidad de hierro proveniente de otros alimentos.

Proporcionar suplementos férricos a lactantes mayores (6–12 meses)
En lo que respecta al hierro, la dosis alimentaria diaria recomendada para los lactantes de 6–12 meses de vida es la cantidad de hierro hallada en un cuarto kilogramo de carne de vaca o medio kilo de pollo – más de lo que la mayoría de los hogares pobres pueden costear y mucho más de lo que consume un lactante de esta edad. Si bien los alimentos complementarios ricos en hierro como la carne, el hígado y el pescado pueden contribuir en gran manera a los mayores requerimientos de hierro de un lactante, siempre existirá una brecha entre la cantidad recomendada y lo que el régimen alimentario proporciona.

En general, los suplementos se recomiendan para los lactantes de 6–12 meses de edad.
En aquellas poblaciones en las que más del 40 por ciento de los lactantes se encuentran anémicos, se debería continuar proporcionando el suplemento hasta que el niño tenga 24 meses (ver tabla). Lamentablemente, las elevadas tasas de carencia materna de hierro, la prematurez, el bajo peso al nacer y la lactancia materna inadecuada incrementan las tasas de anemia mucho más allá de porcentaje.

Sin embargo, es probable que los suplementos no beneficien a todos los niños.
De acuerdo con algunos estudios , si los lactantes no se encuentran anémicos, los suplementos de hierro pueden aumentar la incidencia de malaria y de otras infecciones, además de reducir el aumento de peso. Por ende, es importante que los agentes de salud actúen de acuerdo a las políticas y a los protocolos locales respecto de la suplementación, los cuales deben ajustarse de modo que reflejen las condiciones locales.
Al integrar las intervenciones ligadas al hierro con el control de la malaria y otras intervenciones vinculadas a la salud infantil se brinda una oportunidad para garantizar que las intervenciones mencionadas sean abordadas de manera adecuada.

Los suplementos en cápsulas pueden ahogar a un niño y por ende son inseguros.
El jarabe es una alternativa pero es más costoso que las cápsulas, tiene una fecha de caducidad más breve y es más difícil de proporcionar en la cantidad correcta. El jarabe y las cápsulas de hierro de sabor dulce deben mantenerse fuera del alcance de los niños a fin de evitar una sobredosis, que posiblemente derive en la muerte. Es posible agregar fortificadores caseros a los alimentos complementarios como alternativa a los suplementos (ver tabla en próximo número).

» Continúa en el próximo número

 

Datos Importantes – Cómo cubrir los requerimientos de lactantes y niños pequeños es una publicación de LINKAGES: Lactancia materna, MELA, Alimentación Complementaria Vinculada y Programa de Nutrición Materna, y fue posible gracias al apoyo de la Academia para el Desarrollo Educativo (AED, por su sigla en inglés) de la Oficina para la salud Mundial de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés), bajo el acuerdo de cooperación No. HRN-A-00-97-00007-00. Las opiniones expresadas en el presente documento pertenecen al/los autor(es) y no reflejan necesariamente las posturas de USAID o de AED. Julio del 2005