Boletín semanal del Centro de Recursos de la red IBFAN de América Latina y el Caribe
1979- 2004 ---- 25 años en defensa de la Lactancia Materna ----
Año 3 - N° 148
del 22 al 29 de Marzo
de 2006
Realizado por el Area de Comunicaciones de Lacmat para Ibfan-Alc

 

Datos Importantes
Cómo Cubrir los Requerimientos de Hierro de Lactantes y Niños Pequeños

Segunda Entrega
(Traducción de Facts for Feeding: Meeting the Iron Requirements of Infants and Young Children,
elaborado por Linkages-Academy for Educational Development)



Segundo Año de Vida (12-24 meses)

Proteger el estado férrico de los niños pequeños (12–24 meses de vida)
Después del primer año de vida, la velocidad con la que un niño crece tiende a disminuir así como también disminuye la cantidad de hierro necesario disminuye; aún así, deben tomarse las medidas necesarias para proteger el estado férrico.

• Proporcione suplementos de hierro si es necesario. Los niños pequeños deberían continuar recibiendo dosis diarias de hierro en aquellas áreas en las cuales la prevalencia de anemia es del 40 por ciento o más.
Después de los dos años, la suplementación debería adecuarse a los lineamientos para los distintos grupos de edad, tal como se indica en la tabla.

• Sirva alimentos ricos en hierro. Al año de vida, la mayoría de los niños ya consumen los alimentos caseros. Los niños de 12–24 meses deberían recibir 3–4 comidas diarias; se les debería ofrecer además refrigerios nutritivos 1–2 veces al día, si así lo desean. Deberían consumir alimentos diversos que incluyan carne, pescado, aves de corral y otros alimentos ricos en hierro.

• Continúe amamantando. La lactancia materna es una buena fuente de vitamina A y vitamina C, que contribuyen al estado de hierro. Los factores inmunológicos en la leche materna protegen contra infecciones que pueden reducir el consumo de alimentos, disminuir las reservas de hierro e interferir en la absorción de hierro.

Cómo mejorar el estado férrico a través de los alimentos en los niños de 6 -24 meses
Existen diversas maneras de mejorar el estado de hierro a través de los alimentos. Las evaluaciones permiten identificar regímenes y prácticas alimentarias locales que merecen ser apoyados, comprobar modos factibles y aceptables de mejorar los regímenes alimentarios tradicionales y dirigirse al público para transmitir mensajes específicos. Los siguientes lineamientos deberían adaptarse de modo tal que reflejen los alimentos, las prácticas y las condiciones locales.

Proporcione cantidades adecuadas de un régimen alimentario equilibrado. A los seis meses, un niño necesita alimentos complementarios ricos en nutrientes, además de la leche materna. El consumo de hierro está ligado al consumo de alimentos. El estómago de un niño pequeño es pequeño, razón por la cual deben ser alimentados frecuentemente y con alimentos apropiados para su edad.

Dé alimentos ricos en hierro, incluyendo carne, pescado y aves de corral. Las vísceras como el hígado y el riñón son particularmente ricas en hierro y en otros nutrientes. La carne, el pescado, y las aves de corral contienen hierro “heme” (hierro de origen animal), más fácil de absorber que el hierro no heme hallado en los cereales, vegetales y otros productos de origen vegetal. Allí donde se encuentran disponibles la carne, el pescado o las aves de corral, los lactantes y los niños pequeños deberían recibir siempre porciones generosas. A pesar de las creencias comunes opuestas a esto, la carne, el pescado y las aves de corral son excelentes alimentos para los bebés si se los cocina y pisa en forma correcta. El hígado en especial es blando y fácil de mezclar con los alimentos infantiles.

Proporcione alimentos que favorezcan la absorción de hierro. Además de ser buenas fuentes de hierro heme, la carne, el pescado y las aves de corral favorecen la biodisponibilidad de todos los tipos de hierro en el régimen alimentario, incluyendo el hierro no heme en los cereales y las legumbres. La vitamina C (ácido ascórbico que se halla en los cítricos, la guayaba, el ananá, la
papaya, los tomates y el coliflor) también favorecen la absorción férrica. Para mayor efectividad, los facilitadores se deben comer en la misma comida que el hierro. Los agentes de salud deberían ayudar a madres y padres a identificar alimentos locales que favorecen la absorción de hierro.

Elimine o prepare de manera correcta alimentos que inhiban la absorción de hierro. Entre los inhibidores se encuentran los fitatos (que se encuentran en los cereales y las legumbres) y el tanino (hallada en el té y en el café). La cantidad de fitato y de tanino en los alimentos se puede reducir hidratando y/o fermentándolos, pero el impacto en la bioadisponibilidad de hierro varía enormemente. Los lactantes y los niños pequeños no deberían recibir té o café, en especial con las comidas. Los agentes de salud deberían ayudar a madres y padres a identificar los alimentos locales ricos en fitatos, taninos y otros inhibidores de modo tal que sea posible evitarlos o se los prepare en forma correcta.

Use alimentos fortificados con hierro. Una mayor disponibilidad de hierro y la adquisición de alimentos procesados comerciales han llevado a hacer un mayor hincapié en la fortificación como estrategia para reducir la carencia de hierro. Los alimentos complementarios comerciales deberían fortificarse siempre con hierro y con vitamina C, además de otros nutrientes. Los cereales fortificados infantiles representan una excelente manera- y relativamente económica- de evitar la carencia férrica. Los preparados instantáneos que requieren únicamente el agregado de agua resultan más adecuados dado que son fáciles de preparar y no necesitan calentarse excesivamente, lo que podría destruir la vitamina C.

Enriquezca los alimentos en el hogar. Los alimentos complementarios preparados en el hogar se pueden enriquecer durante la etapa de preparación a través de polvos (“sprinkles”), pastas, “foodlets” (una cápsula rica en nutrientes que se disuelve en agua), y otros preparados que contienen hierro y otros micronutrientes. Existen muchos productos adecuados en el mercado o que están siendo evaluados, pero poder costearlos o adquirirlos no está al alcance de todos.


Acciones para la prevención de la carencia de hierro

Para prevenir la carencia de hierro, otras acciones pueden fomentar las intervenciones a través del régimen alimentarios.
Explorar estrategias alternativas para la suplementación

Las intervenciones destinadas a proporcionar suplementos férricos a las mujeres embarazadas han sido menos efectivas que los ensayos de investigación a pequeña escala sobre los cuales están basadas. Esto se debe a que usualmente existe un suministro inadecuado de suplementos por parte del servicio de atención de salud y a la escasa demanda de los mismos por parte de los posibles beneficiarios. Es preciso hallar la manera de superar estos problemas si se desea que la suplementación masiva de rutina se convierta es una estrategia efectiva tanto para las madres como para sus hijos. A fin de mejorar la disponibilidad, sería aconsejable que los suplementos estuvieran disponibles en la comunidad en lugar de un centro de salud distante. Otra propuesta consiste en privatizar la suplementación allí donde los niveles de ingreso económico son lo suficientemente altos. Las ganancias podrían resultar un incentivo para elegir productos y resolver problemas, en tanto que publicitar los beneficios estimularía la demanda en los sistemas de distribución tanto en el sector publico como en el privado.

Combatir las infecciones parasitarias

La malaria y los anquilostomas contribuyen a la anemia atacando los glóbulos rojos u ocasionando la pérdida de sangre. Prevenir y tratar estos parásitos comunes puede ayudar a controlar la anemia entre los individuos de todas las edades. Las estrategias abarcativas que reduzcan la aparición de estos parásitos en el resto de la población ayudarán a reducir la anemia materna, beneficiando así a los lactantes y reduciendo la exposición.

• En las áreas afectadas por la malaria, es aconsejable que tanto las madres embarazadas, los lactantes como los niños menores de cinco años duerman debajo de redes tratadas con insecticidas y que sean nuevamente tratadas cada seis meses.

• En el caso del anquilostoma, usar zapatos y letrinas ayuda a romper el círculo de la infección.

• En aquellas zonas donde la malaria y el anquilostoma son infecciones endémicas, se recomienda que todas las mujeres embarazadas sean tratadas después del primer trimestre de manera segura con medicamentos para combatir la malaria y para desparasitar, utilizándose los protocolos recomendados.

Mejorar el estado nutricional general
La absorción, el transporte y el metabolismo del hierro pueden verse obstruidos por la carencia de
vitamina A o una malnutrición proteicoenergética. Otros nutrientes esenciales en la dieta como la
vitamina C y las proteínas pueden estimular la absorción de hierro. Rara vez el hierro es el único problema nutricional que requiere tratamiento en la población. Allí donde es posible, se remienda integrar las intervenciones destinadas a mejorar la nutrición en lo que al hierro se refiere con otras
intervenciones nutricionales y de salud, tales como la atención prenatal, el manejo integral de enfermedades prevalentes en la infancia, la suplementación con múltiples-micronutrientes y la alimentación complementaria.

Movilizar a decisores y educar al público
Lo que más sorprende respecto a la carencia de hierro entre lactantes y niños pequeños es la brecha existente entre la magnitud del problema y la consciencia al respecto de él, tanto entre los decisores como gestores de atención de salud, agentes de salud, líderes comunitarios y madres y padres. Todos ellos deben estar mejor informados acerca del por qué la carencia de hierro es tan común, por qué es importante y qué se puede hacer al respecto. Para este fin se han desarrollado herramientas de análisis de políticas tales como PROFILES, que consiste en la estimación de las consecuencias funcionales de la anemia ferropénica y otros problemas nutricionales (ver: www.aedprofiles.org).

 
Datos Importantes – Cómo cubrir los requerimientos de lactantes y niños pequeños es una publicación de LINKAGES: Lactancia materna, MELA, Alimentación Complementaria Vinculada y Programa de Nutrición Materna, y fue posible gracias al apoyo de la Academia para el Desarrollo Educativo (AED, por su sigla en inglés) de la Oficina para la salud Mundial de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés), bajo el acuerdo de cooperación No. HRN-A-00-97-00007-00. Las opiniones expresadas en el presente documento pertenecen al/los autor(es) y no reflejan necesariamente las posturas de USAID o de AED. Julio del 2005